Procesamos toda la lana virgen de manera artesanal, comenzando a fin de año con la esquila de las ovejas. Después lavamos el vellón, lo cardamos, lo hilamos en rueca, lo teñimos, y según la pieza lo tejemos en crochet, en nuestros telares o lo afieltramos. Todo este proceso lleva mucho tiempo, dedicación y sobre todo amor, dando como resultado objetos irrepetibles, que se inspiran en la naturaleza respetando sus ciclos.